La reciente visualización de datos de Our World in Data, respaldada por la Universidad de Oxford, revela las fuentes principales de electricidad en 91 países durante el periodo 2024/25, lo que podría transformar la manera en que abordamos la descarbonización. Con el sector eléctrico responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de dióxido de carbono, entender de dónde proviene nuestra electricidad es esencial para implementar cambios eficaces hacia un futuro más sostenible.
El mapa categoriza las fuentes de energía mediante colores: naranja representa el gas, gris denota el carbón, azul indica la hidroeléctrica, morado corresponde a lo nuclear y amarillo a la energía solar. Este recurso permite conocer no solo la fuente dominante, sino también el porcentaje que representa en cada país, facilitando la identificación de las áreas que requieren atención para reducir las emisiones.
En este contexto, el carbón sigue siendo la principal fuente de generación eléctrica mundial, aunque su participación ha disminuido al 35%, el nivel más bajo desde que la Agencia Internacional de Energía (IEA) comenzó a realizar este seguimiento en 1974. A pesar de esta disminución, los combustibles fósiles, incluidos el carbón y el gas, generaron alrededor del 60% de la electricidad global en 2024.
La visualización también evidencia diferencias regionales significativas: el gas predomina en países desarrollados del hemisferio norte, mientras que el carbón sigue siendo crucial en Asia. En América del Sur y partes de África, la energía hidroeléctrica desempeña un papel clave. Aun así, la inversión en energías renovables está comenzando a dar frutos; en 2025, estas fuentes superaron por primera vez al carbón, alcanzando más de un tercio de la generación eléctrica mundial.
Sin embargo, no todo es optimismo. A pesar del crecimiento de las energías renovables, el uso de carbón y gas continúa aumentando, especialmente en países en desarrollo de Asia, que consumen ahora el 80% del carbón mundial. Además, la falta de acceso a la electricidad sigue siendo un problema crítico, afectando a 730 millones de personas, en su mayoría en África, donde la construcción de infraestructura eléctrica a menudo recae en soluciones más económicas basadas en combustibles fósiles.
Otro aspecto relevante que el mapa no aborda es la procedencia del combustible. Un país que depende del gas importado puede enfrentar serios riesgos geopolíticos. Por ejemplo, el 45% del gas que la Unión Europea importaba provenía de Rusia antes del conflicto con Ucrania, lo que afectó drásticamente los precios de la electricidad.
La representación gráfica que ofrece Our World in Data sirve como herramienta vital para comprender la dinámica energética global y sus implicaciones, pero también subraya la necesidad de un enfoque multifacético que considere tanto las fuentes como las relaciones de dependencia que pueden influir en la transición energética.
