Un equipo de investigadores de la Universidad de Heidelberg ha descifrado una antigua tablilla de plomo, que data del siglo II d.C., y que revela creencias sobre maldiciones en el mundo romano. Este hallazgo, realizado en Heerlen, Países Bajos, desafía las expectativas, ya que contiene inscripciones en griego antiguo, a diferencia de las típicas en latín de la época. Este descubrimiento no solo enriquece nuestra comprensión de las prácticas mágicas de los antiguos, sino que también proporciona una visión fascinante sobre la diversidad cultural en el Imperio Romano.
La tablilla, de 9,3 por 4,8 centímetros, presenta símbolos mágicos conocidos como “characteres”, utilizados para transmitir mensajes a fuerzas sobrenaturales. Además, incorpora los nombres de cuatro individuos, identificados como esclavos: dos hombres con nombres latinos y dos mujeres con nombres griegos. Según el doctor Rodney Ast, director del Instituto de Papirología de la universidad, esta tablilla podría haber servido como maldición hacia esos cuatro esclavos o como un conjuro formulado por ellos contra una persona desconocida.
La singularidad de esta tablilla radica en que la mayoría de los artefactos de este tipo encontrados en Europa del Norte están escritos en latín. El profesor Joachim Quack, director del Instituto de Egiptología de Heidelberg, señala que este hallazgo refleja una amalgama de tradiciones culturales que se distribuían por el Imperio Romano, lo que sugiere una especie de globalización cultural en los primeros siglos de nuestra era.
Históricamente, las tablillas de maldición, también conocidas como defixiones en latín y katadesmoi en griego, se fabricaban de plomo debido a sus propiedades físicas. Este material, pesado y maleable, se usaba para “atrapar” a la persona objeto del hechizo, siendo enterradas una vez completadas. Estas prácticas se documentan desde el 500 a.C. hasta el 500 d.C., con hallazgos en ciudades desde Atenas hasta Inglaterra.
La inscripción sugiere que una de las dos mujeres con nombres griegos podría ser la autora, posiblemente originaria de Egipto. Esto indicaría una movilidad de personas esclavizadas con conocimientos de rituales a lo largo del Imperio, lo que añade otra capa de complejidad a este hallazgo.
Por el momento, los investigadores han proporcionado un primer análisis de la tablilla, pero es necesario realizar un estudio más exhaustivo para obtener respuestas definitivas. La naturaleza de la maldición y la identidad exacta de sus autores son cuestiones que podrían permanecer sin respuesta.
