Antes del inicio de cada película de Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), un león ha rugido ininterrumpidamente durante un siglo. Sin embargo, en 1959, el director William Wyler decidió que, en su épica ‘Ben-Hur’, el león no rugiría. En su lugar, apareció quieto, evitando alterar el ambiente navideño que quería transmitir al inicio de la película. Esta decisión, tomada para respetar la temática, se transformó en un tema central en la prensa, eclipsando incluso el éxito cinematográfico de la obra.
‘Ben-Hur’ representó una apuesta monumental para MGM, con una inversión de 15 millones de dólares en un periodo crítico para la compañía. Su éxito fue rotundo, generando cerca de 37 millones de dólares en Estados Unidos y 80 millones a nivel global, asegurando la estabilidad financiera del estudio por una década. En los Oscar de 1960, la película obtuvo once premios de doce nominaciones, un récord aún vigente.
El león de MGM, conocido como Leo, es en realidad una sucesión de ocho leones distintos desde 1924. Aunque el actual, activo desde 1957, ha sido formalmente llamado Leo, los anteriores también usaron ese nombre. El primero, Slats, no rugía; Jackie, su sucesor, fue el primero en hacerlo, introduciendo así el sonido en el logo.
A lo largo de los años, el rugido de Leo ha sido modificado en diversas ocasiones, pero rara vez por razones tan simbólicas como las de Wyler. En películas como ‘Tarzán de los monos’ o la reciente ‘He-Man y los Masters del Universo’, el león ha sido reemplazado o interrumpido por otros sonidos. Sin embargo, ninguna de estas interrupciones ha tenido el impacto emblemático de lo sucedido en 2025, cuando el León Cobarde de ‘El Mago de Oz’ ocupó el lugar del logo en una actuación especial en la Esfera de Las Vegas.
