Un equipo de investigación del Imperial College London ha desarrollado una técnica innovadora que permite a las lechugas producir mioglobina, la proteína responsable del color rojo y parte del sabor en la carne. Este avance se basa en un método conocido como “pistola de genes”, que inyecta ADN en las hojas de las plantas, aumentando la eficiencia del proceso de modificación genética. Aunque la cantidad de mioglobina obtenida es inferior a la de la proinsulina producida anteriormente, este proyecto plantea nuevas posibilidades en la producción de proteínas vegetales.
La habilidad de modificar el genoma del cloroplasto, donde se realiza la fotosíntesis, ofrece beneficios significativos al ser un método más eficaz que la inserción de ADN en el núcleo. Sin embargo, la producción de mioglobina a partir de lechugas no se ha probado en términos de sabor, y se estima que la planta podría tener dificultades para sintetizarla de manera efectiva debido a la competencia por materias primas necesarias para su producción.
El propósito de este tipo de investigación va más allá de simplemente producir un ingrediente comestible. La idea es crear un cultivo a gran escala que permita extraer y purificar proteínas para su utilización en alternativas a la carne, contribuyendo así a la industria alimentaria y química global. Este enfoque tiene el potencial de abordar desafíos relacionados con la producción de moléculas complejas esenciales para diferentes aplicaciones.
A medida que avanza esta investigación, se espera que dicha tecnología supere obstáculos regulatorios y técnicos, lo que representaría un paso significativo hacia el futuro de la biotecnología alimentaria. Aunque el objetivo de cultivar lechugas que tengan un sabor similar al de la carne aún está en desarrollo, el proceso de crear estas proteínas a partir de plantas es un avance notable en la búsqueda de soluciones sostenibles para el suministro alimentario.
