SpaceX ha cambiado radicalmente la industria espacial al hacer de la recuperación y reutilización de cohetes una práctica común, especialmente con su modelo Falcon 9. Esta innovación no solo ha reducido significativamente los costos de lanzamiento, sino que también ha permitido un aumento en la frecuencia de las misiones espaciales. Recientemente, China ha dado un paso importante en esta dirección con el lanzamiento del Zhuque-3 Y2, un cohete de la compañía LandSpace, que realizó su primer aterrizaje exitoso de una etapa de lanzamiento en tierra, marcando un hito en el programa espacial chino.
El Zhuque-3 Y2 despegó el 19 de agosto desde el centro de pruebas de Dongfeng y, tras separarse de sus etapas, logró colocar el satélite Honghu-03 en su órbita. Más notable fue la recuperación de su primera etapa, que aterrizó suavemente en Minqin, Gansu, un logro que resalta la capacidad de China para implementar tecnologías de reutilización en sus lanzadores orbitales.
La maniobra de recuperación fue compleja e implicó varios avances técnicos. Después de la separación, el cohete tuvo que reorientarse, reducir su velocidad y ejecutar maniobras precisas antes de aterrizar. LandSpace ajustó su estrategia de control y utilizó un sistema de seguridad mejorado para predecir el punto de aterrizaje, lo que resultó esencial para el éxito de la misión.
El Zhuque-3 es un cohete de 66,1 metros diseñado para facilitar la reutilización de su primera etapa, que representa aproximadamente el 70% del costo total del lanzamiento, en contraste con el bajo costo del propulsor. Este cohete utiliza nueve motores Tianque-12A, que funcionan con metano y oxígeno líquido, y ha sido construido principalmente con acero inoxidable, ofreciendo ventajas en términos de costos y resistencia a temperaturas extremas.
China no se detiene aquí; ha implementado varias estrategias de recuperación. En un lanzamiento anterior, el Long March 10B utilizó un sistema diferente, donde el booster se detuvo en una plataforma marítima mediante ganchos, liberando espacio para otros componentes en el cohete.
Aunque China avanza rápidamente en el desarrollo de su capacidad de reutilización, aún debe superar la prueba de la frecuencia y fiabilidad en estos lanzamientos. SpaceX acumula una experiencia considerable en este ámbito, habiendo realizado numerosos lanzamientos utilizando cohetes reutilizados. Las próximas etapas para China incluirán la validación y frecuencia de sus lanzamientos, un proceso crítico que determinará su posición en la carrera espacial global.
Los objetivos a corto plazo incluyen un vuelo de reutilización del Long March 10B antes de 2026 y la inspección del Zhuque-3 para garantizar su viabilidad en futuras misiones. La capacidad de realizar lanzamientos reutilizables con efectividad será determinante para el futuro de la industria espacial china.
