En un encuentro celebrado en Rabat, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha comenzado a perfilar su estrategia para asegurar su reelección, un evento que podría tener repercusiones significativas para el fútbol mundial. Este desarrollo ocurre en un contexto donde, según informes, cuenta con el respaldo de Donald Trump, lo que complicaría la competencia con candidatos como el presidente del PSG y la titular de la Federación Noruega.
Infantino necesita 106 votos para concretar su tercer mandato en la elección programada para el próximo año en Marruecos. Si bien ha enfrentado críticas por su manejo de la FIFA, su conexión con la administración Trump podría ofrecerle una ventaja importante. En este sentido, hay indicios de que planea lanzar una criptomoneda relacionada con el fútbol, una estrategia que podría generar nuevos ingresos.
Los vínculos de Infantino con líderes de África y Asia son fundamentales en su búsqueda de apoyo, mientras que su viaje previsto a Colombia tiene como objetivo asegurar los votos de la Conmebol. Allí, espera fortalecer su alianza con Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol.
El contexto en el que se mueve Infantino es complejo. La prensa británica ha señalado que necesita cinco votos adicionales para garantizar su reelección, lo que lo ha llevado a trazar alianzas estratégicas. La relación de Jesurún con familias influyentes en Colombia, como los Gilinsky, quienes han favorecido proyectos gubernamentales, es un ejemplo de cómo los intereses en el fútbol se entrelazan con el poder político.
En medio de este panorama, surgen figuras como Abelardo De la Espriella, quien aspira a promover la candidatura de Colombia para albergar el Mundial de Clubes en 2029. Su amistad con Jesurún y su vinculación al club Junior de Barranquilla indican el nivel de compromiso local hacia un evento global.
Así, el fútbol se convierte en un campo de influencia donde los intereses políticos y económicos se entrelazan. Mientras Infantino navega estas aguas, su futuro como líder de la FIFA dependerá no solo de sus decisiones, sino también de las relaciones que establezca en un mundo cada vez más interconectado y competitivo.
