En un interesante experimento de pesca, la Sociedad Deportiva de Pescadores de Rute ha llevado a cabo desde 2008 una serie de concursos en el pantano de Iznájar, el mayor de Andalucía, que revelan preocupantes cambios en la fauna acuática. Un catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, Carlos Fernández-Delgado, ha utilizado estos datos para analizar la notable disminución de las capturas, que han caído de 4,6 kilos por hora en 2008 a solo 1,1 kilos en 2025, lo que representa una reducción del 76%.
Fernández-Delgado observó que, entre 2008 y 2012, la pesca declinaba en tres cuartos de kilo al año, antes de estabilizarse en cifras bajas. Este descenso planteó preguntas sobre su causa, especialmente al encontrar que factores como la calidad del agua y el número de pescadores no mostraban relación estadística con esta caída. La hipótesis más plausible sugiere que la llegada del siluro, un depredador invasor, podría haber impactado negativamente en las poblaciones locales.
Aunque oficialmente no hay registros del siluro en Iznájar previos a julio de 2011, pescadores informaron avistamientos desde 2003, sugiriendo que la intervención de la Junta de Andalucía en la situación llegó demasiado tarde. Los datos son especialmente reveladores al indicar que el 91,9% de los peces capturados en el pantano son carpas, otra especie exótica, mientras que el barbo, autóctono de la región, representa solo el 8%. La situación resalta la importancia de decisiones informadas en la gestión de los ecosistemas acuáticos y la necesidad de conservar especies nativas en un entorno en constante cambio.
