El auge de los tokens en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) ha traído consigo un cambio significativo en la forma en que las empresas tecnológicas gestionan sus recursos. Inicialmente, muchas organizaciones en Silicon Valley adoptaron una estrategia agresiva conocida como “tokenmaxxing”, donde el gasto en tokens se convirtió en un indicador de productividad. Sin embargo, algunas de estas empresas ahora están implementando límites en su uso debido al alto costo que implica, lo que refleja un cambio hacia una mayor austeridad en la gestión de estos recursos.
Aunque la “tokenomía” se ha convertido en un término común, con empresas como 8×8 y Baseball Lifestyle 101 continuando la inversión, están comenzando a justificar su gasto en modelos más costosos. Este cambio se ha vuelto crucial a medida que las empresas se enfrentan a problemas financieros por un gasto excesivo en tokens, como el caso de una compañía que gastó 500 millones de dólares en Claude en un solo mes. Meta, por su parte, ha cambiado de una política de uso desmedido a una estrategia de racionamiento en respuesta a una factura anual que supera miles de millones de dólares. Además, el Royal Bank of Canadá ha reportado un aumento del 500% en su uso de tokens en lo que va del año.
Esta creciente preocupación por el gasto en tokens se evidenció en conferencias de resultados, donde ha pasado de ser un tema raramente mencionado a uno de los principales focos de atención para al menos 300 empresas en comparación con solo 93 en el mismo período del año anterior. Chuck Robbins, CEO de Cisco, describió esta situación como un uso “bastante, bastante loco” de tokens, indicativo de fluctuaciones de precio y modelos cada vez más costosos.
En los últimos meses, el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, manifestó que el gasto en tokens de IA es un indicador clave de productividad, sugiriendo que resulta preocupante que un ingeniero de alto nivel no consuma una parte significativa de su salario en tokens. Esto ha llevado a algunas empresas a fomentar el uso intensivo de tokens entre sus empleados. Sin embargo, la tendencia ahora parece estar cambiando hacia un uso más consciente y sostenido de estos recursos, aunque persiste la incertidumbre sobre cómo se evalúa realmente el valor del trabajo producido en este nuevo contexto.
