El potencial de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito laboral está siendo cuestionado, según un reciente estudio de Gallup. Los empleados estadounidenses, al usar más estas herramientas, reportan crecientes preocupaciones sobre su impacto negativo en su trabajo. A medida que el 41% de los trabajadores incorporan IA generativa en sus actividades, solo el 9% considera que realmente mejora su desempeño, una caída notable respecto al 12% del año anterior.
Particularmente entre los jóvenes de la Generación Z, la desilusión es más evidente, con un 47% afirmando que la IA hace su trabajo más complicado, un aumento de once puntos en solo un año. Este grupo, que generalmente es más receptivo a las nuevas tecnologías, ahora muestra un escepticismo creciente. El entusiasmo por la IA ha disminuido del 36% al 22% en ese mismo periodo, mientras que el descontento ha aumentado del 22% al 31%. Además, un 44% de ellos admite haber sabotaje activo hacia las herramientas de IA en sus empresas.
El temor a la pérdida de empleo sigue presente. Un 79% de los estadounidenses considera que la IA reducirá los puestos de trabajo en la próxima década, un aumento de seis puntos desde 2025. En España, un informe de Funcas advierte que la IA podría eliminar entre 1,7 y 2,3 millones de empleos entre 2025 y 2035. No obstante, el estudio también señala que la transformación del empleo podría no ser netamente negativa, ya que la IA podría desplazar ciertas tareas y generar nuevas oportunidades laborales. En conjunto, estas tendencias indican que, aunque la IA promete revolucionar el trabajo, las expectativas no se están materializando como se anticipaba y se hace evidente la necesidad de un enfoque más reflexivo en su adopción.
