La edición actual del Festival Internacional Cervantino (FIC) en Guanajuato Capital no está generando la animación esperada en las calles, a pesar de que la ocupación hotelera alcanza el 70%. Prestadores de servicios locales expresan su frustración, señalando que tanto la disminución en la programación como la escasa oferta cultural no logran atraer al turismo de años anteriores. Muchos temen que la tradición del festival, que ha hecho a la ciudad un punto de encuentro cultural, se encuentre en proceso de extinción.
Javier Blancas, promotor turístico, expresó que el festival ha estado en declive durante los últimos siete años, argumentando que factores como la seguridad del estado afectan la decisión de los visitantes de acudir a la ciudad. Ha observado que la programación ha perdido su atractivo, lo que contrasta con la vibrante historia de la ciudad. En 2022, el festival contó con 285 mil asistentes; sin embargo, en la edición siguiente la cifra cayó a 174 mil, mostrando una tendencia preocupante.
La percepción general es clara: para muchos, el FIC ha perdido su esencia. La ciudad presenta menos actividad en eventos callejeros, tradicionales en lugares como San Fernando y Plaza Allende. Aunque la oferta cuenta con 212 espectáculos en esta edición, la respuesta del público sigue siendo limitada, lo que genera preocupación entre los comerciantes y residentes.
Por otro lado, las cifras proporcionadas por el Gobierno Municipal sugieren un optimismo que contrasta con las vivencias reales de los ciudadanos. Jorge Anguiano, director de Turismo, apuntó a una ocupación hotelera del 63% y una derrama económica de 35 millones de pesos en el primer fin de semana del festival. Sin embargo, muchas áreas de la ciudad permanecen desiertas durante la semana, con poca animación antes del fin de semana.
El costo del alojamiento también se vuelve un obstáculo para el turismo. Karen Castillo, visitante de California, optó por hospedarse en Salamanca debido a las altas tarifas hoteleras en el Centro Histórico, donde los precios llegaron a 14 mil pesos por una estancia de fin de semana. Esta situación reduce la posibilidad de que turistas permanezcan más tiempo en la capital guanajuatense, limitando su impacto en la economía local.
A pesar de las iniciativas y la formalidad del evento, numerosas personas continúan notando la falta de concurrencia en los espacios que solían albergar un festín cultural. La ausencia de los vibrantes espectáculos callejeros, que representaban la esencia del festival, ha generado nostalgia entre aquellos que han disfrutado de esta celebración a lo largo de los años. Para muchos visitantes, las muestras culturales en la calle son una opción accesible frente a los altos costos de los eventos en teatro.
La comunidad guanajuatense sigue esperando un renacer del festival, anhelando la era en la que cada calle y plaza estaban llenas de vida y arte. La situación actual del FIC plantea preguntas sobre su futuro y sobre cómo recuperar el espíritu que una vez convirtió a Guanajuato en un referente cultural en el mapa internacional.
