Aproximadamente el 99% del tráfico internacional de internet viaja a través de cables submarinos, que se extienden por los océanos del mundo. Este sistema es esencial para la conectividad global, pero su funcionamiento a menudo pasa desapercibido. Un informe de Naciones Unidas destaca la dependencia de la infraestructura marítima para mantener la red global y el proyecto “Mapped Earth” de Aaron J. Becker representa visualmente esta evolución, mostrando cómo el mapa de cables ha crecido de 87 en 1999 a 694 en la actualidad, con predicciones de llegar a casi 700 para 2029.
Los cables submarinos son cruciales no solo para la navegación en línea, sino también para servicios fundamentales como la banca. A pesar de estar situados en el fondo marino, estos cables son vulnerables, experimentando entre 150 y 200 caídas al año debido, en su mayoría, a accidentes relacionados con la pesca y la anclaje. Sin embargo, las empresas de telecomunicaciones diversifican su capacidad entre múltiples cables para mitigar el impacto de cualquier fallo en el servicio.
El mapa interactivo de Becker se basa en datos de TeleGeography y ofrece una perspectiva clara. Aunque la representación visual incluye cables proyectados, lo que puede alterar la percepción de la historia, proporciona una visión fascinante de la expansión de esta infraestructura. Desde el inicio del siglo XXI, cuando las telecomunicaciones dominaban el sector, hasta la actualidad, donde gigantes tecnológicos como Amazon y Google están invirtiendo en la construcción de nuevos cables, se observa un cambio significativo en quién posee y opera esta vital red.
Italia y España son puntos estratégicos en esta red, con nodos de gran importancia en la conectividad europea. En el caso de España, Sopela en Bizkaia destaca como un cruce que conecta con grandes ciudades europeas. Además, los cables más recientes, como el Dunant y el Grace Hopper de Google, muestran capacidades de transmisión mejoradas, reflejando el constante avance tecnológico en este sector.
