Cuando se hereda en España, surge el temor al Impuesto de Sucesiones, que muchos consideran desproporcionado. Este impuesto, que varía por comunidades autónomas, puede ser más benigno de lo que se piensa, afectando así la forma en que las familias gestionan su patrimonio heredado. Según Aitor Fernández, Tax Manager en TaxDown, la percepción de que las herencias son muy costosas es un mito. La realidad es que la mayoría de las herencias se resuelven con bajos costes fiscales o incluso sin pagar nada, especialmente en el 80% de los casos donde se heredan aproximadamente 200,000 euros y una vivienda.
El impuesto, aunque temido, suele tener un impacto leve gracias a las bonificaciones y exenciones que ofrecen muchas comunidades, que pueden alcanzar hasta el 99%. Por ejemplo, si tras una herencia de 300,000 euros un hijo en Madrid recibe una deducción de 16,000 euros, terminaría pagando solo unos 513,50 euros. En otras regiones como Andalucía, es posible que no se deba abonar ninguna cantidad.
Sin embargo, la situación cambia drásticamente al heredar de familiares que no son de primer grado, como tíos o primos, quienes, en la mayoría de las comunidades, enfrentan una carga fiscal considerablemente mayor. En Madrid, por ejemplo, estos herederos solo obtienen una bonificación del 50%, lo que se traduce en un impuesto significativo.
Además, las grandes herencias también conllevan mayores impuestos. Un hijo que hereda 500,000 euros podría pagar alrededor de 1,500 euros en Madrid, mientras que el coste en Asturias podría ser de hasta 45,000 euros. La progresividad del impuesto asegura que quienes heredan más también contribuyen de manera más significativa al fisco. En resumen, aunque el Impuesto de Sucesiones puede ser un tema delicado, las realidades fiscales varían ampliamente y dependen en gran medida de las circunstancias personales y la ubicación geográfica.
