Científicos del Instituto de Oceanología de la Academia China de Ciencias han utilizado datos de sensores desplegados por Estados Unidos hace más de 20 años en el fondo del océano Pacífico para identificar lo que llaman “chimeneas inerciales”. Estos inmensos corredores naturales permiten que la energía del viento en la superficie se transfiera a las profundidades oceánicas, un hallazgo que podría influir en estrategias de seguridad y defensa en una de las áreas marítimas más disputadas del mundo. La investigación, publicada en la revista “Deep Sea Research Part I”, conecta el trabajo científico anterior con los esfuerzos actuales de China por entender mejor el entorno submarino.
El proyecto inicial consiste en una red de 46 sensores instalados entre abril de 2004 y junio de 2006 al este de Japón, en un área de influencia de la corriente de Kuroshio. Este sistema, conocido como KESS, recopiló datos sobre presión, corrientes y la propagación de señales acústicas a través de diferentes capas de agua. Dos décadas más tarde, el equipo chino ha utilizado esos registros para investigar la transmisión de energía hacia el fondo del océano, revelando patrones que demuestran cómo los fenómenos en la superficie pueden afectar las condiciones en las profundidades.
Estos corredores no son estructuras concretas, sino dinámicas, que optimizan la transmisión de energía producida por el viento. La investigación ha mostrado que ciertos remolinos anticiclónicos permiten que esta energía descienda, ayudando a conectar procesos meteorológicos con el entorno marino. Mediante un modelo estadístico, los científicos han logrado explicar el 76% de la variabilidad de energía en las capas cercanas al fondo marino, relacionando también los cambios en las condiciones acústicas con el comportamiento de los sonidos submarinos, fundamentales para sistemas de sonar utilizados en operaciones navales.
El impacto de este descubrimiento trasciende lo científico. Los factores que influyen en la velocidad y trayectoria de sonido bajo el agua pueden modificar estrategias militares, ya que un mayor entendimiento de estas condiciones ayuda a mejorar los modelos acústicos y a prever áreas de mejor o menor detección. Los investigadores han reconocido que la combinación de estos hallazgos con modelos de propagación sonora podría optimizar las capacidades de detección y comunicación submarina.
Este avance ocurre mientras China intensifica sus esfuerzos por explorar y comprender aguas estratégicas, como se documentó en investigaciones recientes sobre las campañas de mapeo oceanográfico que lleva a cabo. La información obtenida, inicialmente destinada para el estudio científico, podría resultar valiosa en el contexto de la competencia naval entre Estados Unidos y China, un ejemplo de cómo datos científicos pueden adquirir nuevos significados y aplicaciones en el ámbito militar.
