El USS Zumwalt, un innovador destructor de la Marina de Estados Unidos, está en proceso de reincorporación a la flota tras enfrentar una serie de desafíos técnicos y operativos. Originalmente concebido como parte de una clase de 32 unidades, solo se construyeron tres barcos debido a elevados costos y problemas de mantenimiento. Ahora, el USS Zumwalt regresará al servicio en 2026, equipado con cuatro tubos para lanzamiento de misiles hipersónicos, convirtiéndose en el primer buque de la Armada con esta capacidad avanzada. Las otras dos unidades, USS Lyndon B. Johnson y USS Michael Monsoor, recibirán actualizaciones similares.
El diseño del Zumwalt, que incorporó un sistema eléctrico híbrido capaz de generar 78 megavatios de potencia, prometía revolucionar la guerra naval. Sin embargo, su complejidad ha llevado a problemas de mantenimiento. Las capacidades de sus avanzados cañones de 155 milímetros han sido eliminadas para dar paso a misiles hipersónicos, lo que ha generado dudas sobre su rol en la flota. Ahora, la incorporación de este nuevo armamento busca definir su misión estratégica.
La modernización ha presentado retos adicionales. Algunos sistemas del Zumwalt han fallado durante las actualizaciones, lo que ha resultado en un aumento no planeado de horas de trabajo y costes. La administración del programa enfrenta demoras, con una proyección de 24 meses de retraso en el lanzamiento de las tres unidades, afectando también a otras pruebas y a la producción de misiles, que no cumple con la demanda necesaria.
El Departamento de Defensa prevé invertir más de 50,000 millones de dólares en este y otros programas asociados, a pesar de las dificultades en la producción de misiles, con un ritmo de seis a siete por año. Aunque el USS Zumwalt adquirirá un papel más claro en la ejecución de ataques a larga distancia, sus limitaciones por la escasez de misiles y los costos de mantenimiento siguen sin resolverse.
