Un estudio reciente de la Universidad de California, Santa Bárbara, revela que la crianza de hijos puede contribuir a mantener el cerebro rejuvenecido. Publicado en una revista científica, este análisis se basa en resonancias magnéticas de 20.000 mujeres y 18.000 hombres del Biobanco del Reino Unido, mostrando que aquellos que han criado hijos presentan una mejor conectividad funcional en áreas cerebrales clave, especialmente en la red somatomotora, en comparación con quienes no han sido padres. Esta red cerebral es fundamental para interpretar comportamientos ajenos y satisfacer necesidades, y tiende a deteriorarse con el envejecimiento, pero se mantiene activa en padres.
El estudio indica que, a mayor número de hijos, mejor conectividad cerebral se observa. Esto se debe a que la crianza implica la constante adaptación y respuesta a situaciones novedosas, aunque no es el único factor que contribuye a la salud cognitiva; aprender un nuevo idioma o continuar estudios también presenta beneficios similares. Sin embargo, la crianza parece desempeñar un papel importante en el ralentizamiento del envejecimiento cerebral.
Es esencial notar que los resultados son observacionales. A pesar de la fuerte correlación hallada entre la crianza de hijos y un cerebro menos envejecido, aún no se ha podido establecer una relación causal definitiva. La autora del estudio, Edwina Orchard, señala que la narrativa común de que la paternidad afecta negativamente al cerebro puede ser errónea. Los desafíos cognitivos que surgen de esta experiencia podrían, de hecho, fomentar una mayor resiliencia cerebral a lo largo del tiempo.
