El Yangtsé, el río más extenso de Asia y esencial para 400 millones de personas, ha sido objeto de explotación y contaminación durante décadas. La actividad industrial desmedida y la sobrepesca han llevado a una crisis ecológica que amenaza la vida acuática, incluyendo especies emblemáticas como el delfín chino de río y el pez espátula chino. En una medida significativa para la conservación, el gobierno chino impuso en 2021 una veda total de pesca de diez años en todo el río, iniciativa que ya muestra resultados, con un aumento notable en las poblaciones de peces y de la marsopa sin aleta del Yangtsé.
Desde que se implementó la prohibición, estudios recientes han revelado que la cantidad de peces en el río se ha más que duplicado y que especies clave como la marsopa ha visto un incremento del 33% en su población. Este avance es crucial, ya que refleja la recuperación de toda la cadena trófica, lo que sugiere un ecosistema más saludable. La falta de precedentes en términos de una prohibición de pesca de esta magnitud convierte al Yangtsé en un modelo potencial para otros ríos afectados por la degradación, como el Mekong y el Amazonas.
Históricamente, el Yangtsé ha sufrido un declive significativo; en los años 50, se pescaban más de 400,000 toneladas anualmente, cifra que había caído a menos de 100,000 toneladas para 2021. La contaminación también ha sido un gravísimo problema, con más de 400 plantas químicas y grandes refinerías a lo largo de sus riberas. Esta situación ha desencadenado la extinción de al menos 135 especies de agua dulce.
El impacto de la veda no se limita a la vida acuática. A corto plazo, ha afectado a aproximadamente 230,000 pescadores que se han visto forzados a buscar nuevas fuentes de ingreso, con el apoyo administrativo variando en efectividad. A pesar de este cambio positivo, las presas siguen representando un problema crucial al interrumpir las rutas de desove, lo que complica aún más la recuperación del ecosistema fluvial. La solución integral requiere no solo la veda de pesca, sino también la reubicación de fábricas, la reforestación y la construcción de humedales artificiales para mejorar la calidad del agua del Yangtsé.
