La escalada de la violencia tiene efectos concretos en comunidades de todo el país, donde desaparecidos, feminicidios y otros delitos contra la vida han elevado la inseguridad en la última década, según advirtió la organización México Evalúa. El diagnóstico contrasta con la narrativa oficial que destaca una caída en los homicidios dolosos durante los primeros meses de la actual administración.
La organización presentó un informe que analiza indicadores de violencia letal y propone políticas públicas; su directora explicó que el problema no puede evaluarse con una sola métrica nacional. El estudio incorpora cinco indicadores: feminicidio, homicidio doloso, homicidio culposo, otros delitos contra la vida y personas desaparecidas.
La directora sostuvo que la forma de medir la violencia condiciona las respuestas públicas y aclaró que el análisis no pretende desestimar la estrategia de seguridad del gobierno. En el año más reciente analizado se registraron más de 72 mil eventos asociados a violencia letal, un incremento cercano al 68% frente a la década anterior.
Datos oficiales señalan una caída marcada de homicidios dolosos en los primeros 15 meses de la presidencia, pero el análisis de la ONG detecta que, al considerar los cinco indicadores, la reducción de la violencia letal fue mucho menor en el último año. La diferencia entre ambos enfoques muestra la complejidad del fenómeno y la necesidad de mediciones más amplias.
El coordinador del programa de seguridad de México Evalúa definió la violencia letal como todo acto que busca intencionalmente acabar con la vida de una persona. Aunque el homicidio doloso presenta una reducción reciente, advirtió que otros delitos mantienen trayectorias elevadas e incluso crecientes en muchas regiones.
El informe señala que, pese a la baja reciente en homicidios dolosos, estos siguen por encima de los niveles de hace una década, en torno a un tercio más. En cuanto al homicidio culposo, los datos muestran un crecimiento atípico que podría reflejar fallas en la clasificación y medición de muertes violentas.
A nivel estatal existen dinámicas heterogéneas: entidades como Quintana Roo, Michoacán y Zacatecas presentan tasas de ciertos delitos contra la vida superiores a las de homicidio doloso. La categoría de otros delitos contra la vida, que agrupa muertes violentas difíciles de clasificar, presenta un comportamiento pronunciadamente anómalo.
Desde hace una década esa categoría se ha incrementado en un porcentaje muy elevado, con aumentos especialmente alarmantes en Baja California Sur, Baja California, Tabasco y Sinaloa. Los investigadores advierten que en estados con fuerte presencia del crimen organizado estos saltos podrían obedecer a reclasificaciones más que a cambios reales en la magnitud de la violencia.
En materia de feminicidios, el análisis registra una baja en el último año, pero cifras acumuladas mantienen al delito por encima de los niveles de hace diez años. El estudio subraya que el feminicidio tiende a agravarse en contextos de criminalidad e impunidad, con concentraciones en entidades como Sinaloa y Morelos.
Respecto a las desapariciones, el informe apunta que su dinámica refleja posibles estrategias de ocultamiento de crímenes por parte de la delincuencia organizada. Aunque las cifras muestran una ligera reducción en el último año, las desapariciones se han multiplicado en la última década, con incrementos localizados en corredores específicos como Sinaloa, Sonora y Baja California.
Los autores concluyen que parte de la violencia letal podría no estar disminuyendo sino volviéndose menos visible, lo que exige diagnósticos más integrales y dejar atrás el análisis aislado centrado exclusivamente en el homicidio doloso. Reclaman así medidas de política pública basadas en mediciones más amplias y en la atención a las dinámicas locales.
Fuente: contactonoticias.com.mx
