En México se detectan entre cinco y seis mil casos nuevos de cáncer en menores de 18 años cada año, y la sobrevivencia estimada para pacientes pediátricos es del 56%, según cifras oficiales de la Secretaría de Salud, lo que convierte al tema en una prioridad de salud pública local.
A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud estima cerca de 400 mil diagnósticos anuales en menores de 19 años y señala que en países más desarrollados la sobrevivencia a cinco años suele ubicarse entre el 80% y 90%, una brecha notable frente a la realidad nacional.
Lorenza Mariscal, directora de la Casa de la Amistad para Niños con Cáncer, señaló que el acompañamiento integral, incluido el educativo, es clave para evitar que la enfermedad agrave el rezago escolar o interrumpa el futuro de niñas y niños.
Mariscal afirmó que «hablar de cáncer es hablar de vida» y subrayó que la educación no debe detenerse durante el tratamiento, ya que la curación y la continuidad educativa son parte de la inversión en el porvenir de los pacientes.
Los ausentismos escolares suelen explicarse por hospitalizaciones, citas para quimioterapia y el agotamiento físico derivado de los medicamentos, factores que dificultan la permanencia en el sistema educativo.
A pesar de los esfuerzos de instituciones y familias, los pacientes pediátricos enfrentan una desventaja significativa; para muchas familias, el diagnóstico provoca una reestructuración de prioridades que coloca la urgencia médica por encima de otros aspectos de la vida cotidiana.
El rezago educativo alcanza aproximadamente al 18% de la población y al 10% entre personas de tres a 17 años, según datos censales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), pero no existen cifras desagregadas que permitan cuantificar específicamente el atraso educativo entre menores con cáncer.
Fuente: contactonoticias.com.mx
