Red Eléctrica ha activado recientemente su Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) por novena vez en lo que va del año, destacándose la última activación el pasado lunes por la noche. Este mecanismo permite a la empresa reducir temporalmente el consumo de grandes consumidores de energía para equilibrar la generación y la demanda del sistema eléctrico, algo que está afectando la manera en que las empresas operan y cómo los consumidores perciben el suministro eléctrico.
Desde julio, la frecuencia de estas activaciones ha aumentado, lo que indica un cambio en el patrón de consumo energético. Aunque Red Eléctrica ha afirmado que el suministro no está en peligro, surge la inquietud sobre el estado actual del sistema eléctrico español y la razón detrás de esta creciente necesidad de desconexiones industriales.
En la última activación, Red Eléctrica solicitó a la industria que redujera su consumo durante unas dos horas, permitiendo liberar 1.634 GWh. Este volumen representa el más alto hasta la fecha en este año, con un precio medio ponderado registrado de 196,91 euros por MWh, el más elevado desde que comenzó el año.
Las causas de estas activaciones se deben, en gran medida, a desajustes en la generación eólica. Aunque se habían previsto 9 GW de actividad eólica para la noche del lunes, esta cifra se redujo a 4,5 GW a las 21:15 horas y aún más en las horas subsiguientes. Esta disminución se traduce en un desfase notable entre las expectativas y la generación real de energía.
Mientras que la energía eólica ha sido una de las principales fuentes que ha creado estos desajustes, también se han presentado otras complicaciones, como la desconexión no programada de plantas térmicas y la limitada capacidad de intercambios energéticos con Francia debido a congestiones en la red. Sin embargo, Red Eléctrica ha aclarado que la reciente parada controlada de la central nuclear de Ascó I no está relacionada con las activaciones del SRAD.
A pesar de las frecuentes activaciones, Red Eléctrica ha reiterado que no ha habido riesgo de desabastecimiento eléctrico. Este último desarrollo enfatiza la necesidad de mejorar la capacidad del sistema para gestionar las variaciones entre la producción energética prevista y la que se genera efectivamente. Así, la transición hacia fuentes de energía renovables plantea nuevos desafíos operativos que requieren atención inmediata.
