Krolmap, una ingeniería con sede en Zaragoza, ha presentado un innovador proyecto para establecer el primer centro de datos en España que operará sin conexión a la red eléctrica. Este ambicioso desarrollo en Belchite, que abarcará 25 hectáreas y contará con una capacidad de 225 MW, será alimentado por tres centrales de gas y empleará CO2 como sistema de refrigeración, marcando un cambio significativo en la forma en que se gestionan estos recursos tecnológicos. Con una inversión de 1.500 millones de euros, Krolmap busca responder a la creciente demanda de centros de datos en una región donde la red eléctrica está saturada.
El polígono donde se ubicará el centro, de más de un millón de metros cuadrados, está diseñado para combinar energías renovables y baterías, además de cogeneración para asegurar un suministro continuo. Este es el segundo proyecto de la empresa en la provincia, donde ya ha adquirido terreno para otra instalación de hasta 150 MW en Villanueva de Gállego. Sin embargo, persisten muchas incógnitas sobre los socios, proveedores de energía y la capacidad de generación renovable del nuevo centro, así como su adaptación a la normativa vigente.
La utilización de CO2 como refrigerante representa una alternativa más ecológica a los gases que estarán prohibidos en el futuro. Sin embargo, la implementación de este método requiere que el centro funcione a altas presiones y no elimina completamente la dependencia de fuentes eléctricas tradicionales. La saturación de la red eléctrica en Aragón, donde se han aprobado más permisos de conexión de los que la infraestructura puede soportar, ha llevado a Krolmap a considerar esta solución aislada.
Además, el Gobierno español está en proceso de revisar un decreto que podría regular el funcionamiento de estos centros, estableciendo ciertos requisitos de sostenibilidad. Existe un creciente debate sobre la viabilidad de operar sin conexión a la red en un contexto regulatorio que busca favorecer el consumo de energías renovables. Grupos ecologistas como Ecologistas en Acción han expresado su preocupación por la posible tendencia de proyectos hacia el uso de combustibles fósiles, especialmente en un momento en que un número notable de macrocentros está en proyecto en Aragón.
La inquietud crece entre la ciudadanía, evidenciada por protestas recientes en las que miles de personas han exigido un enfoque más sostenible hacia el desarrollo de la infraestructura tecnológica. La respuesta de la industria ha sido clara: entidades como Microsoft reafirmaron su compromiso hacia el consumo de energía renovable, mientras que la patronal Spain DC advirtió sobre los riesgos económicos que podrían surgir de una regulación demasiado restrictiva. A medida que se aproxima la fecha límite para la aprobación del decreto y las manifestaciones continúan, el futuro del centro en Belchite se mantiene lleno de incertidumbres, aunque promete un enfoque innovador en la gestión de la energía.
