En Morelia, el recién nombrado arzobispo José Armando Álvarez Cano ofreció su primera rueda de prensa y presidió la misa de inicio de su ministerio en la Catedral, donde presentó las prioridades que marcarán su servicio: paz, justicia social, sinodalidad y cercanía con los más vulnerables.
El prelado afirmó asumir el encargo como décimo arzobispo de Morelia y 39º obispo desde Vasco de Quiroga, y mostró agradecimiento por la confianza del pontificado al encomendarle la arquidiócesis.
En la celebración eucarística se leyó el comunicado oficial de la conferencia episcopal que informa la aceptación de la renuncia del antecesor y su nombramiento como arzobispo, tras lo cual pronunció una homilía en la que delineó sus líneas pastorales.
Álvarez Cano explicó que su proyecto busca una arquidiócesis más sinodal, evangelizadora y solidaria, entendiendo la paz como fruto de la justicia y la caridad cristiana.
Subrayó que la paz no es una prioridad secundaria, sino una responsabilidad permanente de la Iglesia y la continuidad del trabajo pastoral como elemento esencial.
Entre los ejes concretos que mencionó figuran el fortalecimiento del seminario y la promoción de las vocaciones sacerdotales y religiosas, considerados «el corazón de la diócesis».
Anunció también la intención de fomentar una cultura eclesial basada en la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas, así como la solidaridad con los hermanos mayores.
En su discurso rechazó la visión del ministerio como acceso al poder y lo definió como servicio humilde: «Todo ministerio dentro de la Iglesia no es para servirse de ella, sino para servir», dijo.
Al abordar la violencia que afecta a zonas de Michoacán y de Guanajuato, llamó a una pastoral valiente y cercana que acompañe a víctimas y desplazados y que, en ocasiones, implique asumir riesgos personales.
Definió al obispo como servidor de la comunión, responsable de promover la participación de laicos, religiosos, religiosas y sacerdotes para edificar la comunidad en sinodalidad.
En la homilía recordó las claves de su servicio pastoral inspiradas en la figura del Buen Pastor: cuidar, apacentar, unir y entregar la vida por el rebaño.
Al concluir la misa, encomendó su ministerio a diversas devociones locales y expresó el deseo de que la arquidiócesis sea un signo de esperanza, alegría y paz para la comunidad.
Fuente: contactonoticias.com.mx
