La crisis humanitaria en Cuba genera preocupación en México por sus posibles efectos regionales, incluida una eventual presión migratoria hacia territorio mexicano, por lo que se plantea la necesidad de una intervención diplomática desde la capital.
Roberta Lajous, exembajadora de México en La Habana, instó a que el país impulse una iniciativa de mediación entre Washington y La Habana, apoyada en la tradición y experiencia diplomática mexicana, para evitar que el conflicto escale.
Lajous advirtió que las medidas anunciadas por la Administración estadounidense contra suministradores de petróleo a Cuba agravaron la situación y podrían tener consecuencias «devastadoras» para la población de la isla.
Aunque la Presidencia mexicana ha ofrecido en varias ocasiones ser sede de negociaciones, la exdiplomática sostuvo que el papel de México debería ser más activo y constructivo que el de mero anfitrión.
En materia de ayuda, Lajous señaló que México puede enviar asistencia humanitaria, pero calificó como «suicida» el envío de petróleo bajo las actuales sanciones y restricciones impuestas por Estados Unidos.
La exrepresentante explicó que la falta de combustibles afecta el suministro eléctrico, la disponibilidad de alimentos y el transporte necesario para llevar productos desde productores hasta consumidores, lo que agrava la emergencia social.
Para lograr una distensión, consideró necesario que ambas partes realicen gestos políticos que faciliten sentarse a la mesa y superar políticas que, a su juicio, no han dado resultados tras décadas de conflicto.
Lajous advirtió además sobre el riesgo de un aumento de la migración cubana hacia México si la crisis se profundiza, lo que reforza la urgencia de una respuesta diplomática regional coordinada.
Desde Washington se afirma que hay negociaciones con La Habana, una versión que el Gobierno cubano niega públicamente, aunque declara estar abierto al diálogo, según las fuentes citadas.
Fuente: contactonoticias.com.mx
