Un reciente hallazgo arqueológico en San Marcial de Rubicón, en Lanzarote, revela nuevos datos sobre la primera ciudad habitada de las Islas Canarias. La séptima campaña del Proyecto Rubicón ha desenterrado estructuras vinculadas al suministro de agua, almacenes y un posible espacio público, todos indicios de una población que prosperó en un entorno árido hace más de seis siglos.
Las excavaciones son dirigidas por universidades de Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna en colaboración con el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Yaiza. Miguel Ángel Clavijo, director general de Cultura y Patrimonio Cultural, y la concejala Silvia Santana, constataron cómo los habitantes de esta delgada franja de tierra enfrentaron la escasez de recursos hídricos y naturales.
La investigación se centra en el contexto del asentamiento, el cual se desarrolló en un área sin ríos, donde el descubrimiento de pozos y un horno de cal han proporcionado una visión más clara de la logística urbana de la época. Los pozos eran esenciales para la supervivencia y se sabe que en el pasado, vecinos de la zona acudían a recoger agua allí con bestias.
Además, se han encontrado monedas castellanas de Enrique III, la primera circulación monetaria registrada en las islas. Análisis previos han cuestionado la influencia de fenicios o romanos en la construcción de estas estructuras, demostrando que los elementos hallados corresponden a los normandos, quienes inicialmente colonizaron el área en el siglo XV.
A pesar de los limitados hallazgos hasta ahora, los arqueólogos estiman que solo se ha explorado una pequeña parte de lo que podría ser una ciudad mucho más extensa. Los descubrimientos continúan aportando información vital sobre la vida en San Marcial de Rubicón y los desafíos que enfrentó su población.
