Investigadores de la Universidad Católica de Valencia y el Rowett Institute de Aberdeen han confirmado que el uso de romero en la fritura de alimentos tiene beneficios significativos para la estabilidad del aceite. Esta práctica tradicional, heredada de generaciones pasadas, parece no ser solo una creencia popular. Gracias a un estudio de 2017, se demostró que añadir una rama de romero al aceite incrementa su resistencia a la oxidación, prolongando su vida útil en la cocina.
Los científicos maceraron aceite con romero en polvo y observaron un notable aumento en su estabilidad oxidativa. En sus pruebas, el aceite de girasol mostró un incremento del 128.91% en el tiempo antes de que comenzara a degradarse, mientras que el aceite de oliva y el de colza también presentaron mejoras significativas.
Además, el romero no solo ayuda a conservar el aceite, sino que otro estudio reveló que introduce concentraciones de 1-2% del extracto de romero a 120 ºC puede reducir la formación de malondialdehído, un compuesto tóxico. La investigación también destaca el uso de romero como una alternativa más efectiva que antioxidantes sintéticos comunes en la industria, como el TBHQ y el BHA, para minimizar la creación de acrilamida en alimentos fritos, un asunto de salud pública considerable.
Sin embargo, es fundamental seguir ciertas indicaciones. Para aprovechar al máximo estas propiedades, el aceite debe macerarse con romero por al menos una hora antes de su uso. Además, aunque el romero es un excelente antioxidante, es esencial tener en cuenta que exponer el aceite a temperaturas muy altas de manera prolongada puede anular sus efectos protectores.
