Juan Vicente Vegazo Montes de Oca, un hacendado de Ubrique, Cádiz, realizó una compra inusual en 1792: adquirió un cerro llamado el Salto de la Mora, guiado por la intuición de que escondía una ciudad romana. Su excavación, que comenzó en 1793 y continuó hasta 1798, reveló una urbe completa que hoy es considerada Bien de Interés Cultural.
Vegazo no pretendía cultivar o especular con los terrenos, sino investigar vestigios que emergían en su propiedad. Inicialmente plantó frutales y luego una viña, lo que le permitió ir descubriendo más mientras se dedicaba a la viticultura. Su interés por esta zona era comparable al revuelo que causaban en Europa las excavaciones de Pompeya en esa época.
En sus exploraciones, Vegazo documentó sus hallazgos, incluyendo inscripciones dedicadas a los emperadores Antonino Pío y Cómodo, revelando el nombre de la ciudad: Ocuri. Aunque el manuscrito original se perdió, una copia de 1808 preserva buena parte de sus observaciones.
Los restos arqueológicos de Ocuri, que datan desde el siglo VI a.C. y alcanzaron su apogeo en el siglo II d.C., incluyen una impresionante muralla ciclópea, grandes cisternas y un foro. Estos hallazgos evidencian la importancia de la ciudad en el contexto del conventus iuridicus gaditanus de la Bética.
A lo largo de los años, la investigación y excavaciones en Ocuri se reactivaron, comenzando con el maestro Manuel Cabello en los años 70 y continuando con trabajos documentados por la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz. En 2024, un equipo de la Universidad de Granada confirmó que la terraza central del cerro funcionaba como foro, hallando columnas y bases que indicaban la existencia de grandes edificios públicos.
Ocuri foi inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, permitiendo que hoy cuente con un centro de visitantes y visitas guiadas. Sin embargo, actividades ilegales como el expolio son posibles, ya que la normativa actual prohíbe realizar excavaciones sin autorización.
En definitiva, la historia de Vegazo y su descubrimiento atestiguan la riqueza histórica de Andalucía, recordando que la protección del patrimonio es esencial para el futuro.
