El 14 de febrero de 2025, un dron ruso impactó la central nuclear de Chernóbil, provocando daños en el arco de metal que cubre el reactor dañado en 1986. Este incidente generó un incendio en la estructura, lo cual podría haber tenido consecuencias desastrosas para Ucrania y el resto de Europa. La evaluación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) revela que el daño ha comprometido las funciones de seguridad primarias de la estructura, incluida su capacidad para contener la radiactividad. Ante esta situación, varios países del G7 se han comprometido a aportar 260 millones de euros para las reparaciones, aunque los costos totales podrían alcanzar los 500 millones de euros.
El Nuevo Confinamiento Seguro, inaugurado en 2019, fue diseñado para durar 100 años y era la mayor estructura metálica del mundo, con más de 30,000 toneladas de acero. Si bien logró demostrar su capacidad para contener emisiones radiactivas, el ataque con drones abrió un gran agujero en el arcado, dañado también el equipo de mantenimiento. Aunque el incendio fue rápidamente extinguido, la OIEA advirtió que la falla en el confinamiento puede llevar a un deterioro peligroso de la seguridad nuclear a largo plazo.
Los informes recientes indican que no ha habido aumento en los niveles de radiactividad desde el ataque, pero la OIEA insta a realizar las reparaciones necesarias antes de 2030, debido al riesgo de corrosión del arco. La situación es aún más delicada considerando que ataques a instalaciones nucleares han sido denunciados en otros puntos de Ucrania, lo que perpetúa el miedo a un accidente nuclear. Los expertos sostienen que un desastre intencionado sería poco probable, ya que las repercusiones afectarían también a Rusia y el resto de Europa.
