Un agricultor egipcio, Khaled el-Shahat, ha desenterrado accidentalmente los restos de dos colosales estatuas del faraón Ramsés II en su terreno en Behbeit El Hagar, un área situada a 130 kilómetros al norte de El Cairo, famosa por las ruinas de un antiguo templo de Isis. Este hallazgo, que incluye una cabeza de 1,6 metros y parte de una segunda estatua de 2,4 metros, ha sido enviado al Ministerio de Turismo y Antigüedades, lo que plantea nuevas preguntas sobre la historia antigua y su posible impacto en el sector turístico y cultural en Egipto.
La excavación, iniciada tras el descubrimiento, reveló un bloque de piedra rosa que cubría inscripciones relacionadas con Ramsés II, quien reinó entre 1279 y 1213 a.C. Las estatuas se identifican por rasgos iconográficos y textos, aunque la autenticidad de la segunda estatua aún no ha sido confirmada. Este tipo de hallazgos no solo es significativo para la arqueología, sino que también puede atraer el interés turístico hacia la región, aumentando así su relevancia económica.
Ramsés II es conocido por haber dejado un extenso legado de monumentos, pero las estatuas halladas en Behbeit El Hagar plantean interrogantes sobre su relación con el templo local, cuya construcción se realizó mucho después de su reinado. Este templo se completó bajo el mandato de los gobernantes Ptolomeos, lo que sugiere que las estatuas podrían haber sido enterradas o trasladadas por razones aún desconocidas.
Los arqueólogos tienen motivos para investigar más a fondo el sitio, ya que existían indicios previos de la presencia de fragmentos relacionados con Ramsés II, lo que hace posible que existan estructuras más antiguas. Este descubrimiento subraya la importancia del legado arqueológico de Egipto y su continuo atractivo para la investigación y el turismo internacional, generando expectativas sobre futuras excavaciones y descubrimientos.
