Un reciente estudio sobre “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli ha revelado potenciales evidencias sobre la causa de la muerte de Simonetta Vespucci, musa del pintor y figura emblemática del Renacimiento italiano. De acuerdo con la investigación, se sospecha que Simonetta padecía un tumor neuroendocrino de la hipófisis, lo que podría explicar los trágicos síntomas que la llevaron a su fallecimiento a los 23 años en 1476.
Simonetta se casó a los 16 años y destacó en la sociedad florentina por su belleza e inteligencia. Botticelli capturó su esencia en varias pinturas, donde se han observado cambios faciales que sugieren la presencia de un tumor. Las cartas de su suegro, Piero Vespucci, describen su colapso durante un baile, con síntomas que incluyen fuertes dolores de cabeza y alucinaciones, lo que inicialmente llevó a la creencia de que había fallecido de tuberculosis.
La última investigación se centra en los ojos de Simonetta, que experimentaron cambios que coinciden con un estrabismo, síntoma común de tumores que afectan los nervios craneales. Estos tumores, cuando no son tratados, pueden provocar apoplejías hipofisarias, especialmente en situaciones de esfuerzo físico como bailar.
Además, un detalle simbólico en otra obra de Botticelli, “Retrato alegórico de una mujer”, sugiere que Simonetta podría haber producido leche sin haber tenido hijos, lo que en algunos casos acompaña a tumores conocidos como prolactinomas. A pesar de las teorías perturbadoras que rodean su muerte, el diagnóstico seguro es imposible a más de cinco siglos de distancia. Sin embargo, la conexión entre su enfermedad y el arte de Botticelli ha aportado nuevas dimensiones al legado de esta figura histórica.
