Los agentes de inteligencia artificial (IA) están evolucionando para realizar tareas más complejas que simplemente responder preguntas. Estos sistemas pueden buscar productos, comparar precios y completar compras, pero su implementación a gran escala enfrenta un desafío significativo: la decisión de las tiendas de permitirles acceso. Actualmente, Walmart ha optado por dar la bienvenida a estos agentes, mientras que Amazon ha decidido mantenerlos fuera de su ecosistema.
Walmart, a través de su CEO, ha anunciado una estrategia que permitirá a agentes autorizados operar en sus plataformas y en Sam’s Club. Introducirán el sistema Agent Gateway, un servidor basado en el protocolo Model Context de Anthropic, que facilitará la conexión de estos agentes a datos y herramientas externas para buscar y comprar artículos. Este sistema ya está disponible en beta para empresas y desarrolladores. Además, el próximo mes se lanzarán los Agent Profiles, que permitirán a los clientes activar y gestionar sus perfiles de agente, estableciendo límites de gasto y la opción de eliminarlos cuando deseen.
Sin embargo, existen restricciones significativas para los agentes. Aunque podrán ayudar en compras, no podrán acceder libremente a información sensible y deberán limitarse a acumular solo los datos necesarios para ejecutar las tareas asignadas. Si un agente realiza compras que exceden las normativas, Walmart se reserva el derecho de bloquear a estos agentes no autorizados.
La situación contrasta con Amazon, que ha adoptado una postura más restrictiva. Recientemente, envió advertencias sobre el acceso no autorizado de agentes como Muse de Meta, afirmando que no han otorgado permiso para que dichos sistemas accedan a cuentas de clientes o procesen transacciones. Esta política también se ha aplicado a otros agentes de IA como los de Google y OpenAI, indicando una clara intención de Amazon de proteger su base de usuarios.
Ambas compañías enfrentan el dilema de cómo gestionar la relación con los clientes en un entorno donde los agentes pueden influir en decisiones de compra. Walmart está integrando agentes que trabajen en su beneficio, mientras que Amazon limita su acceso para mantener el control. La situación refleja un interés generalizado por parte de las empresas de no ceder la relación con el cliente a agentes externos que no están bajo su control directo.
Sin un estándar claro, los usuarios pueden verse forzados a utilizar diferentes agentes para cada tienda, lo que podría complicar la experiencia de compra digital. Este desarrollo también pone de manifiesto cómo las grandes empresas de tecnología y retail, como Alibaba y Amazon, buscan mantener sus propios agentes dentro de sus ecosistemas para asegurar su competitividad.
La monetización de estos agentes es otro aspecto crucial, particularmente para empresas como Meta, que busca generar ingresos vinculados a las compras realizadas a través de Muse, su asistente de IA. Esto plantea una pregunta interesante sobre el futuro de las interacciones comerciales y la influencia que estos sistemas tendrán en el comportamiento de compra de los usuarios.
