El 19 de octubre de 2026, Luc Goulet, presidente de Producteurs et productrices acéricoles du Québec (PPAQ), reveló que la reserva estratégica de sirope de arce de Quebec se ha agotado, una situación que podría tener repercusiones significativas para el mercado y la industria. Quebec produce más del 75% del sirope de arce del mundo, con 90% de esa producción destinada a la exportación. Esta reserva, creada en el año 2000 para estabilizar precios y cubrir posibles déficits de producción, ahora se encuentra vacía debido a una demanda sin precedentes.
Este incremento en la demanda ha llevado a un aumento en las ventas que han pasado de 52,9 millones de libras en 2002 a 202 millones en 2025. Aunque en 2026 la producción ha sido la segunda mejor de la historia, no ha sido suficiente para abastecer al mercado. La situación se agrava por la incertidumbre relacionada con aranceles potenciales y la inminente revisión de acuerdos de precios que hace que los compradores acumulen existencias.
Debido a esta crisis, la sirope de arce que normalmente se almacena en Quebec se está trasladando a los almacenes de compradores estadounidenses, ante el temor de que la escasez se acentúe. Así, se espera que los últimos barriles de la reserva estratégica se agoten en febrero de 2027, justo antes de que comience la nueva cosecha, cuya producción dependerá en gran medida de las condiciones climáticas.
La situación plantea interrogantes sobre cómo se gestionará la producción de sirope en el futuro y destaca la importancia de contar con sistemas efectivos de reserva en una época de cambios climáticos impredecibles. Aunque el impacto inmediato puede parecer trivial, el contexto global sugiere que la falta de una gestión adecuada de recursos podría llevar a una disminución en la disponibilidad de este producto tan apreciado.
