El canciller alemán Friedrich Merz ha propuesto una reforma que podría redefinir la jornada laboral en Alemania, sugiriendo un modelo que contemplate una semana de trabajo de tres días de 12 horas, seguido de cuatro días libres. Este enfoque se inspira en turnos utilizados por profesionales como médicos de urgencias y bomberos, quienes concentran largas horas en pocos días. Durante un encuentro con la Confederación de Empresarios Alemanes (BDA), Merz citó el ejemplo de una planta en Lusacia, donde los empleados actualmente trabajan tres días a la semana, lo que favorece su tiempo libre y la vida familiar.
Esta propuesta forma parte del acuerdo de coalición entre las fuerzas políticas CDU, CSU y SPD, aunque aún no se ha convertido en ley. La idea es permitir un mayor margen en la distribución de horas laborales, en lugar de seguir el límite diario de ocho horas que actualmente establece la legislación alemana. Además, esa legislación limita la carga semanal a 48 horas, bajo la directiva europea sobre tiempo de trabajo. La reforma, de ser implementada, modificaría esta estructura para considerar las horas trabajadas de manera semanal.
Merz defendió que trabajar más de ocho horas no constituye explotación, refiriéndose a la aprobación del modelo por parte de los empleados de la planta visitada. Sin embargo, el informe de la Fundación Hans Böckler alerta que un día de 12 horas puede duplicar el riesgo de accidentes laborales respecto a un día de ocho horas. La propuesta también ha generado preocupación entre los sindicatos, quienes temen que aumentar la carga horaria sin las adecuadas salvaguardas pueda resultar en mayor fatiga y riesgos laborales.
Asimismo, existe incertidumbre sobre a qué clases de trabajadores afectaría la reforma. Un borrador del Ministerio de Trabajo sugiere que podría depender de convenios colectivos, dejando potencialmente fuera a un amplio número de empleados. Mientras la discusión se despliega, los sindicatos enfatizan la necesidad de protocolos claros sobre el reparto de horas y las condiciones de trabajo.
En comparación, el marco regulatorio en España permite cierta flexibilidad con un promedio de 40 horas semanales y un máximo de nueve horas diarias. Aunque trabajar jornadas de 12 horas no está prohibido, requiere negociación previa. A medida que la discusión sobre la jornada laboral evoluciona, se plantea el interrogante sobre si es preferible reducir horas de trabajo o mejorar la distribución de las ya existentes, especialmente en un contexto donde cuestiones de bienestar y salud laboral son cada vez más relevantes.
