Cerca de cien niñas y niños de la escuela primaria en Fracción Tzanembolom, en Chenalhó, no han tenido clases desde febrero de 2024, lo que afecta enormemente su derecho a la educación y el desarrollo diario. Esta situación surge en un contexto de violencia en el que se han denunciado casos de grupos armados que obligan a los menores a consumir drogas.
Documentos de la Secretaría de Educación de Chiapas revelan que las clases se suspendieron oficialmente el 12 de febrero de 2024, tras el asesinato de Prudencio Pérez Pérez, líder del comité de educación. Desde entonces, no se ha reiniciado la actividad escolar, y el ciclo escolar 2025-2026 tampoco ha tenido atención educativa debido a la falta de espacios.
En el mismo informe, se señala que habitantes de una comunidad cercana, Centro Tzanembolom, fueron desplazados por la creciente violencia vinculada al crimen organizado, con el cartel Jalisco Nueva Generación como principal responsable. Las autoridades estiman que 267 personas tuvieron que abandonar sus hogares en busca de seguridad.
El supervisor de la zona escolar confirmó que los estudiantes de Fracción Tzanembolom no reciben educación debido a que la comunidad es considerada el epicentro del conflicto. La Secretaría de Protección Civil también ha calificado la situación como desplazamiento forzado, evidenciando la gravedad del problema social.
A pesar de los esfuerzos del gobierno y las fuerzas de seguridad, que incluyen casi 3,000 patrullajes en Chenalhó desde febrero de 2024, no se han registrado detenciones ni han logrado resolver la situación. La Guardia Nacional ha indicado que no posee información sobre las dinámicas de violencia en las comunidades afectadas.
Ante estas denuncias, el gobierno de Chiapas, a través de su secretario general, Enrique Hernández Bielma, afirmó que se tomarán medidas si se comprueba la alteración de la paz social. La seguridad de la región ha sido reforzada con 200 elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata, aunque la percepción de calma en la zona es discutible entre los residentes.
Un video publicado por el gobierno mostró a algunos habitantes agradeciendo la ayuda recibida, pero también surgieron dudas sobre la veracidad de estas declaraciones, pues se argumentó que no habían padecido las situaciones de violencia denunciadas en redes sociales.
La realidad en Fracción Tzanembolom y comunidades aledañas es preocupante. La falta de clases y la violencia afectan de forma directa a cientos de familias, quienes esperan soluciones efectivas que garanticen la seguridad y la educación de sus hijos.
