La introducción del muflón europeo en Canarias hace más de 50 años ha generado un serio problema ambiental, según la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria. Esta especie, Ovis orientalis musimon, se ha convertido en invasora, al no contar con depredadores en la isla, y se reproduce con rapidez. Currently, se estima que hay más de 500 ejemplares en Tenerife, ocupando altitudes que van desde los 1.400 hasta los 3.100 metros, donde afectan la vegetación nativa y el ecosistema del Parque Nacional del Teide.
El Teide, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2007, es un área crucial que alberga especies endémicas que han evolucionado sin grandes herbívoros. La presencia del muflón altera este delicado balance al consumir plántulas y afectar la calidad del suelo, generando erosión que es especialmente problemática en zonas ya vulnerables por incendios. Las acciones para controlar su población han resultado costosas para la administración.
El muflón fue introducido en Canarias por el gobierno franquista en los años 60, como una respuesta a la falta de especies de caza mayor. En 2011, fue declarado especie invasora, pero su población sigue creciendo. Las organizaciones ecologistas han solicitado un enfoque más científico y especializado para su control, y el objetivo de erradicación ha resultado complicado debido a la simultaneidad de métodos de caza y falta de medidas efectivas. En 2026, se establecerá un nuevo cupo de 236 muflones a cazar, lo que representa un aumento con respecto al año anterior, reflejando una estrategia de control que aún no parece estar alineada con objetivos de conservación serios.
