En Veguellina de Órbigo, León, Miguel Pérez García, conocido como “Trébol”, está dando nueva vida a proyectores de cine que han caído en desuso. Este apasionado restaurador, que comenzó a trabajar en una cabina de proyección a los 14 años, ha acumulado más de 150 máquinas en un local municipal, salvando una pieza de historia cinematográfica que muchos consideran obsoleta. Su objetivo es abrir un museo en su pueblo donde preservar y mostrar estas joyas del cine, un proyecto que podría atraer el interés cultural de la comunidad.
Entre su colección se encuentran proyectores históricos, como una linterna mágica de finales del siglo XIX y un Pathé Baby de los años 20, así como otros modelos que representan la evolución del cine. Cada año, Miguel recibe cerca de seis nuevos aparatos, dedicando meses a su restauración. Su último hallazgo es un Yelco Super 8 que llegó en mal estado, pero que le ofrece un nuevo desafío.
El interés por el coleccionismo se originó en 1996, tras una exhibición fallida durante un festival aéreo donde adquirió su primer proyector en condiciones difíciles. Desde entonces, ha estado reconstruyendo equipos de cine antiguos pieza a pieza debido a la falta de recambios disponibles tras el paso de la digitalización del cine en España. En 2018, el 98,6% de las pantallas españolas eran digitales, lo que ha hecho que las salas que proyectan en 35 mm sean cada vez más escasas.
Miguel ha vivido numerosas anécdotas durante su carrera, incluida una complicada función en Astorga donde tuvo que improvisar para mantener la proyección. Su trayectoria ha sido reconocida con premios como la Medalla Lumière en 2016, y su historia ha sido documentada en un filme que ha competido en festivales de cine.
Su sueño no solo radica en preservar una colección única, sino también en educar a las nuevas generaciones sobre la importancia del cine tradicional. Además, ha organizado proyecciones comunitarias que fomentan el interés por el séptimo arte entre los más jóvenes. La próxima etapa será convencer a las autoridades para que su sueño de un museo en Veguellina se convierta en una realidad tangible.
