Europa se enfrenta a la necesidad urgente de aumentar su capacidad de cómputo debido al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y los servicios en la nube. Con el objetivo de reforzar la infraestructura digital, la Comisión Europea ha propuesto el Cloud and AI Development Act (CADA), que busca triplicar la capacidad de los centros de datos en la Unión durante los próximos cinco a siete años. Este incremento no solo se refiere al número de instalaciones, sino a la capacidad total que será crucial para satisfacer las demandas de empresas y administraciones públicas de aquí a 2035.
A pesar de esta ambición, la dependencia de Europa de proveedores externos plantea un desafío significativo. Según estimaciones de GEA y DECISION, las empresas europeas solo controlan el 6% del mercado de semiconductores para centros de datos, y porcentajes similares en la fabricación de servidores y la infraestructura en la nube. Aunque parte del hardware se produce dentro de la UE, el valor generado se concentra en empresas fuera de sus fronteras, complicando así los esfuerzos por aumentar la autosuficiencia digital.
La situación se complica aún más al considerar que Europa depende en gran medida de proveedores de Asia y de empresas estadounidenses para el diseño de chips y la oferta de servidores. A pesar de contar con empresas como ASML, el único fabricante de sistemas de litografía EUV, la brecha entre la demanda y la capacidad de producción dentro de la UE es alarmante. Desde 2021, la demanda de sistemas de servidores ha crecido un 36% anualmente, mientras que la producción dentro de la UE solo se incrementó en un 20%.
Además, la participación de los proveedores europeos en el mercado de servicios cloud ha disminuido drásticamente, pasando del 29% en 2017 al 15% en 2022. En este contexto, tres grandes proveedores no pertenecientes a la UE controlan más del 70% del mercado europeo. Este panorama pone de relieve la necesidad de diversificar y fortalecer el sector tecnológico europeo en áreas críticas.
Para abordar esta dependencia, la Comisión Europea busca implementar las legislaciones de CADA y Chips Act 2.0 como herramientas complementarias. El objetivo es aumentar la capacidad de computación y mejorar la cadena de suministro de semiconductores en la UE. Esto no tiene como fin aislar el mercado europeo, sino reducir la dependencia en tecnologías cruciales de proveedores externos.
