Los europeos están enfrentando un sobrecoste diario de 203 millones de euros en la compra de diésel, según un estudio de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente. Este aumento, vinculado a la inestabilidad geopolítica y las fluctuaciones del mercado, se traduce en precios de combustible que superan con frecuencia los dos euros por litro, afectando directamente a la economía de los ciudadanos.
La situación actual de la Unión Europea es definida como “particularmente vulnerable” por T&E. Con los conflictos en Oriente Medio y las interrupciones en las refinerías rusas, la oferta de productos petrolíferos ha disminuido, haciendo que Europa, dependiente del diésel, sea la región más afectada. A fecha del 14 de septiembre, los automovilistas están pagando un recargo de 30 euros al repostar 50 litros de diésel. Para los camiones, esta cifra se eleva a 236 euros semanales. En total, el sobrecoste diario asciende a 270 millones de euros, de los cuales 203 millones son atribuibles al diésel.
El fomento del diésel en la década de los 90 en Europa, a través de incentivos fiscales, ha dejado una herencia costosa. Aunque la popularidad de este tipo de vehículos ha disminuido tras el escándalo del Dieselgate en 2015, aún circulan en la Unión más vehículos diésel antiguos, con un 30% de ellos superando los 15 años.
Los precios más altos de diésel son en los Países Bajos, donde se paga hasta 2,579 euros por litro, seguido por Dinamarca, Finlandia y otros países europeos, todos ellos con precios por encima de dos euros. En términos de poder adquisitivo, los Balcanes son los más afectados, especialmente Bosnia y Herzegovina, mientras que en la Unión Europea, Grecia enfrenta las mayores dificultades económicas debido a este aumento.
En España, el Gobierno ha implementado ayudas para mitigar el impacto de estos precios crecientes. Aunque estas ayudas estaban inicialmente programadas hasta octubre, se están considerando nuevas medidas para continuar apoyando a los ciudadanos ante el aumento de costos de los carburantes.
