Un reciente estudio del INE ha revelado que Galicia y Castilla y León presentan tasas inusuales de personas centenarias, destacando las provincias de Soria y Ourense. En Galicia, el 10,4% de los centenarios de España residen en una región que solo representa el 5,5% de la población total del país, con concentraciones notables en zonas rurales de Pontevedra, Lugo y Ourense, donde se han encontrado hasta 76 centenarios por cada 100.000 habitantes.
Los investigadores atribuyen este milagro de longevidad a varios factores, siendo la dieta de proximidad fundamental. Los gallegos suelen seguir una dieta atlántica, rica en alimentos autóctonos de cultivo local. Además, prácticas como comer despacio y mantener una alta actividad física contribuyen a su salud. Esto, sumado a una baja medicalización, se traduce en una menor incidencia de enfermedades graves.
Asimismo, las redes sociales cercanas juegan un papel crucial en la longevidad. Un metaanálisis de 2015 muestra que la soledad y el aislamiento están asociados con un aumento del riesgo de mortalidad. Además, vivir entre 400 y 900 metros de altitud podría tener beneficios. La hipoxia leve en estas altitudes activa mecanismos celulares que reducen la prevalencia de síndromes metabólicos como diabetes o dislipemia, respaldado por estudios que indican que el riesgo de estos problemas disminuye significativamente a medida que aumenta la altitud.
Por otra parte, la genética también se está explorando como un determinante clave en la longevidad de los centenarios. Se está llevando a cabo un proyecto epigenético en Ourense que estudiará las características genéticas de 298 centenarios analizando más de 100 parámetros, incluidos patrones que podrían influir en la salud y la longevidad. Este enfoque pretende entender cómo los estilos de vida afectan la expresión de los genes relacionados con estos aspectos.
