Un equipo de investigación de la Universidad de Tesalia ha realizado pruebas a una armadura de la Antigua Grecia, descubriendo su sorprendente funcionalidad. Este hallazgo se relaciona con una armadura encontrada en Dendra, cerca de Argolis, que data de hace 3.500 años y se encuentra en un excelente estado de conservación. En lugar de ser un mero objeto ceremonial, los estudios indican que esta armadura de bronce, compuesta por láminas de cobre unidas con cuero y que cubre el cuerpo del soldado, era adecuado para combates prolongados.
El grupo de investigadores utilizó una réplica de esta armadura, fabricada en Birmingham en 1984, para someterla a pruebas de esfuerzo. Para simular un combate real, tomaron como referencia la Ilíada de Homero, que proporcionó datos sobre las tácticas y la alimentación de los guerreros micénicos. Una alimentación rica en pan, carne y vino tinto fue parte del protocolo para los 13 infantes de marina griegos participantes, quienes fueron equipados con la réplica de más de 23 kilogramos durante una jornada de combate de 11 horas.
Los resultados de estas pruebas mostraron que, a pesar del peso de la armadura, los voluntarios lograron completar la jornada con un ritmo cardíaco que alcanzaba el 80% de su frecuencia máxima y una fuerza de golpe de aproximadamente 3,5 kilonewtons. Además, durante el esfuerzo, los niveles de glucosa en sangre se mantuvieron en niveles moderados y no se presentaron indicadores clínicos graves.
Estos hallazgos subrayan el poderío militar de la civilización micénica, confirmando que la armadura no solo era un objeto ornamental, sino que estaba diseñada para soportar las exigencias de largas campañas de combate. Este estudio aporta una nueva dimensión al entendimiento de las capacidades bélicas de una de las civilizaciones más emblemáticas de la historia antigua.
