Un equipo de investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing ha descubierto un fósil en China que podría redefinir la cronología del origen de las angiospermas, las plantas con flores y fruto. Este hallazgo, denominado Permocarpelloides shuozhouensis, sugiere que estas plantas podrían haber existido hace 295 millones de años, durante el Pérmico temprano, lo que las haría 150 millones de años más antiguas de lo que se pensaba. El fósil fue encontrado en la mina de Antaibao, en la provincia de Shanxi, y conserva estructuras diminutas con óvulos o semillas que indican un desarrollo primitivo de las flores.
La importancia de este nuevo fósil radica no solo en su antigüedad, sino también en cómo las semillas están encerradas dentro de una estructura externa, un rasgo característico de las angiospermas. Este rasgo ha sido parte de la definición del grupo desde que se acuñó el término en el siglo XVIII. El hallazgo podría cambiar nuestra comprensión sobre la evolución de las plantas y el momento en que comenzaron a desarrollar esta característica clave, diferenciándose de las gimnospermas, cuyo tipo de reproducción expone las semillas al exterior.
No es la primera vez que los científicos de Nanjing cuestionan la noción del origen Cretácico de las angiospermas. Han propuesto anteriormente otros fósiles que podrían ser angiospermas tempranas, aunque el nuevo descubrimiento se destaca por la disposición de los carpelos, que es similar a las flores actuales. Sin embargo, la comunidad científica permanece cautelosa debido a la fragmentación de los fósiles, lo que puede llevar a diversas interpretaciones. Aun así, si el caso se sostiene, confirmaría que la estrategia de enclavar semillas se inició mucho antes de lo que se había aceptado convencionalmente.
