Jeff Bezos, fundador de Amazon, recibió una multa de 244,000 dólares en California debido a un impuesto por el uso de su jet privado. Aunque se trasladó a Florida con el fin de gestionar más efectivamente las operaciones de su empresa Blue Origin y obtener ahorros fiscales, su avión continúa operando y acumulando deudas en el estado californiano. Este impuesto, que sorprende a muchos, corresponde al 1% del valor del jet y se basa en dónde permanece la aeronave en tierra, no en el estado de matrícula o residencia del propietario.
La normativa emana de la Proposición 13 de California, que establece un porcentaje fijo a pagar por ciertos bienes. Las autoridades han determinado que el jet de Bezos, muy probablemente un Gulfstream G700 adquirido por 80 millones de dólares, ha pasado suficiente tiempo en California para generar esta considerable carga fiscal. Esta situación revela el impacto de la nueva tecnología de seguimiento aéreo que el condado ha comenzado a implementar. El sistema, que utiliza datos de ADS-B (Automatic Dependent Surveillance-Broadcast), permite identificar las aeronaves en suelo californiano, facilitando el cumplimiento tributario.
El uso de este software ha llevado a la recaudación de 38 millones de dólares adicionales en impuestos por la detección de jets que antes no estaban registrados. Bezos no es el único afectado; otros multimillonarios como Stan Kroenke y Rihanna también enfrentan multas significativas por sus aviones. La controversia ha llegado incluso al Congreso, donde se discute la legalidad del uso de datos de vuelo con fines fiscales, lo que ha generado un debate sobre la privacidad y la recaudación de impuestos.
