La sequía y las olas de calor que han afectado a Francia en los últimos meses han llevado a una revisión de las normas de producción de algunos de sus quesos más reconocidos, como el Comté y el Beaufort. La escasez de lluvia ha generado un impacto en la alimentación del ganado, lo que ha llevado a las autoridades a relajar temporalmente las estrictas regulaciones que garantizan la calidad de estos productos. Esto podría alterar la forma en que se elabora el queso, afectando su calidad y el día a día de los productores.
Francia protege sus productos más icónicos bajo denominaciones de origen protegido (DOP), que aseguran que productos como el Comté cumplan con requisitos de calidad y origen. Sin embargo, ante la presente crisis climática que limita las fuentes de forraje, se han introducido modificaciones. El Institut National de l’Origine et de la Qualité (INAO) ha implementado cambios para aliviar las restricciones, permitiendo que las vacas se alimenten con forraje y grano de otras áreas, además de los pastos tradicionales.
Esta decisión ha sido recibida como una medida necesaria en un contexto de sequía crítica que afecta al 95% de la Francia continental. La situación es tan alarmante que recientemente se reportó que el crecimiento de los pastizales está un tercio por debajo del promedio histórico de los últimos años. Este cambio es crucial para la continuidad de la producción de quesos, ya que el suministro de leche también se ve amenazado por la falta de alimento para el ganado. Las autoridades han comenzado a establecer controles de agua y han ajustado las proyecciones de crecimiento económico, reflejando la gravedad de la situación climática que enfrenta el país.
