El uso de inteligencia artificial (IA) en el entorno laboral ha comenzado a cumplir, aunque parcialmente, las promesas de mayor eficiencia. Un estudio del Banco Central Europeo revela que el uso diario de herramientas de IA, como ChatGPT y Gemini, se ha duplicado en la zona euro, pasando del 26% en 2024 al 52% en 2026. Esto significa que uno de cada dos trabajadores utiliza estas tecnologías en su jornada laboral, lo que podría transformar la forma en que se realizan diversas tareas.
Según los datos recogidos en una encuesta a 20,000 trabajadores en once países, el uso de IA ha ahorrado un promedio de tres horas semanales a los empleados, lo que representa alrededor del 7,7% de su tiempo total de trabajo. Sin embargo, este beneficio no se distribuye equitativamente: solo la mitad de los usuarios experimenta este ahorro de manera práctica. En toda la economía, el ahorro real se reduce al 3,8% de la jornada, es decir, poco más de una hora y media.
Los autores del estudio señalan que el ahorro de tiempo no necesariamente implica un aumento en la productividad. Para que esto ocurra, los trabajadores deben convertir esas horas libres en una producción adicional, algo que depende también de la capacidad de la empresa para gestionar esa productividad. Si las organizaciones no pueden utilizar efectivamente este tiempo ahorrado, el beneficio se desvanece.
El informe también indica que no todas las tareas son igualmente beneficiadas por la IA. La generación de código libera casi ocho horas a la semana, aunque solo es utilizada por el 8% de los empleados. Por otro lado, actividades como la redacción de textos y la búsqueda de información apenas ahorran entre cuatro y cinco horas semanales.
Además, la formación en el uso de la IA juega un papel crucial. Aquellos que han recibido capacitación en estas herramientas las utilizan en un 93% de los casos, en comparación con solo el 57% de quienes no han sido formados. Los usuarios con más experiencia logran ahorrar hasta 11 horas semanales, frente a las cinco horas de quienes carecen de esta formación.
En el ámbito jerárquico, los directivos son quienes más utilizan la IA, logrando un ahorro promedio de cerca de siete horas a la semana. Sin embargo, el estudio también menciona una creciente desinterés por parte de los empleados en adoptar estas herramientas, con un 41% de los encuestados afirmando que no les interesa su uso. Esta resistencia podría estar relacionada con inquietudes sobre la automatización de sus empleos, un tema relevante en discusiones recientes sobre el impacto de la tecnología en el trabajo.
