Cada primer sábado de agosto, el pequeño municipio de Bérchules, en Granada, celebra su peculiar versión de la Nochevieja, atrayendo a más de 7,000 asistentes en un evento que multiplica por diez su población. Lo curioso de esta tradición, originada tras un apagón en 1994 que impidió a los vecinos despedir el año como es habitual, se ha convertido en una atracción que incluye uvas, villancicos y un ambiente festivo a más de 30 grados de temperatura.
La idea de “celebrar la Nochevieja en agosto” surgió en una reunión tras ese apagón, donde los ciudadanos decidieron tomarse la propuesta como un desafío. Desde 1995, Bérchules ha mantenido viva esta celebración, que ahora cuenta con el reconocimiento de la Junta de Andalucía como Fiesta de Interés Turístico. Ahora, el municipio busca elevar este estatus a Interés Turístico Nacional.
A pesar del calor, el evento incluye decoraciones navideñas, disfraces y actividades familiares. Este año, el alcalde Ismael Padilla reportó que se agotaron las uvas distribuidas por el ayuntamiento antes de las 23:00 horas, marcando un récord en la celebración. A pesar de parecer una fiesta inusual, el fenómeno ha contribuido al incremento del turismo en la región, con alojamientos rurales completamente ocupados durante el evento.
Bérchules, un pintoresco pueblo de la Alpujarra andaluza, tiene una historia que se remonta al siglo VIII. Conocido por sus casas blancas y su paisaje montañoso, se encuentra a aproximadamente 97 km de Granada capital y ofrece vistas espectaculares, aunque su capacidad hotelera limitante sugiere a los visitantes reservar con antelación para disfrutar de esta mágica experiencia veraniega. Para quienes deseen asistir en 2027, el acceso se puede realizar por diversas rutas desde las provincias cercanas, aunque el transporte público puede ser menos eficiente en términos de tiempo.
