La startup Operation Bluebird ha lanzado Twitter.now, una nueva red social que toma elementos del antiguo Twitter, como la interfaz y funciones de respuestas y retuits. Esta novedad resulta relevante en un contexto donde el nombre Twitter se ha ido desvaneciendo desde que Elon Musk lo reemplazó por X. Por el momento, Twitter.now cuenta con acceso anticipado por 20 dólares, lo que otorga a los usuarios el estatus de fundadores, a pesar de que hay una disputa legal respecto al uso del antiguo nombre que pendiente con X Corp.
Stephen Coates, cofundador de Bluebird, argumenta que X ha perdido derechos sobre las marcas Twitter y Tweet. La plataforma se basa en la premisa de “libertad de expresión, no libertad de alcance”, buscando permitir publicaciones sin priorizar el contenido dañino en la difusión de las mismas. Este enfoque puede atraer a usuarios que añoran la antigua dinámica de Twitter.
La nostalgia podría ser un trajo valioso para la nueva red. Bluebird no parte de una identidad desconocida, sino que intenta capitalizar el valor histórico de Twitter. A pesar de su acceso de pago y el respaldo de inversores, la empresa enfrenta un ámbito legal complicado. X Corp. sostiene que no ha renunciado a sus derechos y acusa a Bluebird de intentar beneficiarse del valor de la marca.
El litigio se desarrolla en un contexto en el que ambas partes están asegurando sus derechos. X ha presentado una queja sobre el acceso que Twitter.now ha tenido desde su lanzamiento, mientras que Bluebird busca que se cancelen varias marcas de X por abandono, alegando que el cambio de nombre denota una falta de continuidad de la identidad anterior. El juez ha expresado dudas sobre los derechos de X respecto a la marca, pero el litigio sigue sin resolverse.
El registro en Twitter.now es sencillo, pero construir una comunidad puede ser un proceso largo. La historia ha demostrado que las plataformas pueden cambiar drásticamente, como ocurrió con Facebox en 2007, lo que pone en duda la permanencia de Twitter.now en caso de que se resuelva la disputa. Operation Bluebird enfrenta dos grandes desafíos: el legal, para mantener la identidad de Twitter, y el de atraer a suficientes usuarios que hagan que esta nueva red social cobre vida.
