Hernando Colón, el hijo menor de Cristóbal Colón, emprendió en 1517 un ambicioso proyecto para crear un índice geográfico de España, catalogando sus más de 8.100 localidades. Esta iniciativa, que buscaba capturar datos esenciales sobre la geografía y la población del país, se enfrentó a grandes desafíos en una época sin la tecnología avanzada de hoy. Sin embargo, su esfuerzo revela un interés por conocer las raíces y la diversidad regional de España que perdura hasta la actualidad.
A los 29 años, Hernando Colón propuso la creación de una “Descripción y cosmografía de España”, un atlas que detalla las características de cada localidad, incluyendo censos y distancias entre ellas. Para llevar a cabo esta tarea monumental, Colón inició su recorrido por la península y rápidamente se apoyó en un equipo de colaboradores que tomaron notas en diversas regiones, contando con un permiso real para realizar su trabajo.
Su enfoque era metódico: cada entrada debía incluir información sobre la población, la nobleza local, y características geográficas, además de cualquier detalle que mereciera ser recordado. Una de las anotaciones, referida a San Miguel de Corneja, ilustra el rigor de su método, describiendo no solo la población, sino también el relieve y la distancia a localidades cercanas.
Lamentablemente, en 1523, el Consejo de Castilla retiró su apoyo, lo que significó el fin de su trabajo. Hernando Colón nunca completó su “Itinerario”, y aunque sus notas fueron preservadas, el proyecto no llegó a ser publicado en su totalidad. Este esfuerzo por mapear España, aunque inconcluso, ha sido objeto de estudio en las décadas posteriores, destacando el impacto de su trabajo en el campo de la geografía y la historia.
