Nueve de cada diez nuevas piscinas en España están optando por el clorador salino, según Innowater, marcando un cambio significativo en la forma de mantener estas instalaciones. Este sistema no solo mejora la calidad del agua, sino que también ofrece un método más eficaz y menos irritante que el cloro tradicional. La adopción de esta tecnología ha tenido un incremento notable en los últimos años, impulsado en parte por la pandemia, y ahora se observa en instalaciones en comunidades como Boadilla del Monte y Parla, entre otras.
Las ventas de sistemas de electrólisis salina han aumentado un 20% desde 2021, según Eduardo Martín de TEAP, la empresa pionera en este campo. Agustí Ferrer, presidente de ASOFAP, ratifica que la sal se ha convertido en un componente “transversal” en la industria de piscinas. Este proceso funciona mediante una célula que utiliza electricidad para descomponer el cloruro sódico en cloro, que se convierte en un potente desinfectante al reaccionar con el agua.
El método de electrólisis tiene la ventaja de automatizar la dosificación del cloro, lo que minimiza la posibilidad de errores que pueden ocurrir en la aplicación manual. Esto no solo mejora la salud de los bañistas, sino que también mitiga la formación de cloraminas, compuestos que irritan los ojos y causan ese olor característico en piscinas tratadas con cloro convencional.
En términos de sal, un clorador salino utiliza entre 4 y 6 gramos de sal por litro de agua, en comparación con los 38 gramos por litro del agua marina, lo que lo convierte en un sistema más eficiente y menos corrosivo. Los fabricantes recomiendan utilizar sal de alta pureza, excluyendo aditivos que puedan afectar la calidad del agua y la longevidad del sistema.
Las regulaciones en España establecen que la calidad del agua de piscinas debe cumplir ciertos niveles de cloro residual, asegurando un ambiente seguro para los usuarios. Aunque no hay consenso sobre si los sistemas de electrólisis salina son más corrosivos que los de cloro convencional, se argumenta que una instalación adecuada puede mitigar muchos de estos riesgos.
La inversión inicial para instalar un clorador salino puede ser mayor, pero los costos de mantenimiento suelen ser menores a largo plazo. Aproximadamente entre un 2% y 3% de las piscinas españolas están haciendo la transición de cloro tradicional a electrólisis salina cada año, lo que indica una tendencia creciente hacia este método de mantenimiento más avanzado y efectivo.
