China avanza significativamente en el ámbito espacial con el desarrollo de Lixun-1, una etapa superior diseñada para mejorar la eficiencia de los lanzamientos de satélites. Este vehículo, creado por CAS Space, busca hacer que las misiones espaciales sean más complejas y flexibles, permitiendo que los satélites sean posicionados en diversas órbitas tras su lanzamiento. Este avance tiene el potencial de transformar cómo se llevan a cabo las operaciones en el espacio, optimizando el uso del combustible y prolongando la vida útil de los satélites.
Lixun-1 ha completado con éxito las pruebas de su sistema de propulsión, con un motor líquido de 20 kN que acumuló más de 5.200 segundos de encendido. La compañía ha estipulado que el primer vuelo está programado para el primer trimestre de 2027, marcando un paso crucial hacia su misión definitiva. A diferencia de un cohete convencional, que solo lleva a los satélites a una órbita inicial, Lixun-1 asumirá la tarea de realizar maniobras posteriores, lo que permitirá colocar varios vehículos en diferentes trayectorias.
Este avance responde a una necesidad creciente en la industria espacial: muchas misiones requieren ajustes en la trayectoria o posiciones más altas después del lanzamiento. La configuración modular de Lixun-1 facilitará su adaptación a diferentes lanzadores, incorporando múltiples encendidos y sistemas redundantes que mitigarán riesgos durante su operación en condiciones extremas.
La llegada de Lixun-1 no solo representa un avance tecnológico, sino que también refleja el creciente impulso de China en el sector espacial. Desde el primer vuelo de un astronauta chino en 2003, el país ha desarrollado capacidades significativas en vuelos tripulados, exploración lunar y construcción de su propia estación espacial, Tiangong. Este desarrollo se inscribe dentro de una estrategia más amplia para ofrecer servicios espaciales que optimicen la utilización del espacio.
Con la visión de Lixun-1, CAS Space no solo busca expandir su capacidad de lanzamiento, sino también transformar la forma en que se ejecutan las misiones espaciales, dando un paso hacia un servicio de transporte orbital más eficiente y flexible.
