Nokia ha emergido como un actor inesperado en el competitivo entorno de la inteligencia artificial, compitiendo junto a gigantes como Nvidia, Samsung y SK Hynix. La clave de esta transformación radica en su reconversión como proveedor de infraestructura para IA y en su salida del mercado chino, donde había visto caer significativamente su participación y beneficios.
Recientemente, las acciones de Nokia subieron un 15% en la bolsa de Helsinki, alcanzando los 9,36 euros, lo que refleja una creciente confianza del mercado en la compañía. Aunque este valor aún está por debajo de su máximo de 52 semanas, la tendencia alcista durante varias sesiones consecutivas es notable y señala el impacto positivo de su nueva estrategia.
Un punto clave en esta revalorización fue la inversión de Nvidia de 1.000 millones de dólares en Nokia, que le permitió adquirir aproximadamente un 3% de la empresa. Este acuerdo marcará el desarrollo de la tecnología “AI-RAN”, que combinará cargas de trabajo de IA con la infraestructura de redes móviles, donde Nokia tiene una fuerte presencia. Como resultado, se prevé que el mercado de IA y nube crezca un 27% anual entre 2025 y 2028, superando las proyecciones anteriores del 16% previas a la colaboración con Nvidia.
La arquitectura “AI-RAN” permitirá una gestión más eficiente de la capacidad de red, mejorando la velocidad y reduciendo la latencia sin necesidad de nuevas antenas, lo que beneficiará futuras tecnologías como el 6G. Simultáneamente, Nokia está reduciendo su presencia en China, un mercado en declive para la compañía, con ingresos que cayeron de 2.200 millones de euros en 2018 a 913 millones en 2025, lo que ya implica menos del 3% de cuota de mercado.
La estrategia de Nokia incluye la adquisición del 100% de Nokia Shanghai Bell y una reestructuración de sus operaciones, que aunque costosa, también está alineada con su enfoque en la inteligencia artificial y su intención de competir más eficazmente en el mercado europeo, donde busca recuperar su posición frente a competidores como Huawei y ZTE.
Nokia busca convertirse en un referente en la próxima generación de tecnología móvil, y esta serie de medidas, impulsadas en parte por la inversión de Nvidia, se visualizará en su capacidad para adaptarse a un panorama tecnológico en constante evolución.
