Aragón se posiciona como un nuevo centro neurálgico para la industria de los centros de datos en Europa, emulando el papel que Virginia juega en Estados Unidos. La región ha atraído inversiones significativas gracias a su infraestructura energética y la rapidez del proceso de permisos, lo que ha impulsado la construcción de instalaciones por parte de grandes empresas como Amazon y Blackstone, entre otras, sumando miles de millones de euros en inversiones.
Aunque la inversión de Amazon, que alcanza los 33.700 millones de euros, ha captado más atención, el proyecto de Blackstone, conocido como Campus Rhodes, es igualmente monumental, con un presupuesto de 11.800 millones de euros. Este campus en Calatorao, Zaragoza, albergará hasta ocho centros de datos con una capacidad de 650 MW. Sin embargo, la rapidez con la que se están gestionando los permisos ha generado preocupación sobre las implicaciones ambientales y económicas de estos desarrollos.
Recientemente, el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) decidió que el Campus Rhodes no necesitaría pasar por una evaluación ambiental exhaustiva, sino que se someterá a un proceso simplificado que podría ser completado en pocos meses. Esta decisión ha sido objeto de críticas, con expertos y grupos ecologistas cuestionando la falta de transparencia en el proceso.
El debate se intensifica al considerar el impacto en la fauna local, como el cernícalo primilla, un ave protegida, aunque INAGA sostiene que los efectos sobre su hábitat serán mínimos. Se ha mencionado que durante la construcción se instalarán medidas para mitigar el ruido y se seguirán regulaciones estrictas para evitar la contaminación por vertidos.
No obstante, esta acelerada construcción de centros de datos ha generado tensiones con la comunidad, donde las expropiaciones de terrenos privados han suscitado controversia. Los críticos argumentan que estos proyectos priorizan el interés de las grandes corporaciones tecnológicas sin garantías de beneficios sociales claros para la población local, planteando un reto sobre el uso eficiente de recursos, como el agua y la energía.
Además, se proyecta que el consumo energético de solo los centros de Amazon alcanzará los 10.800 GWh, superando el consumo total de la comunidad en 2024, aunque las empresas aseguran que implementarán soluciones de energía renovable para mitigar el impacto en la red local. Este escenario dibuja un futuro complejo para Aragón, atrapado entre el atractivo de la inversión tecnológica y la necesidad de proteger su entorno.
