Tres valiosas piezas prehispánicas, incluyendo una figura antropomorfa de un guerrero, un cajete de piedra y una navajilla de obsidiana, están siendo preparadas para su repatriación desde Estados Unidos al territorio mexicano. Esta acción, impulsada por el Gobierno de México, a través de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, marca un paso importante en la recuperación de la herencia cultural del país. La entrega de estos bienes al Consulado General de México en Nueva York se concretó el pasado 15 de julio, lo que representa una restauración simbólica y tangible del patrimonio nacional.
La figura antropomorfa es de estilo Ixtlán del Río, elaborada entre los años 100 a.C. y 600 d.C. Esta obra, que mide 91 centímetros, representa a un guerrero que porta un yelmo y una lanza. Los especialistas subrayan su conexión con la tradición de las Tumbas de Tiro, vinculándola a la historia y cultura de la región.
Por otro lado, el cajete de piedra, datado entre 300 y 900 d.C., proviene de lo que hoy es Guerrero, y forma parte de los tesoros que el país busca recuperar tras años de expolio cultural. La navajilla de obsidiana, resultado de técnicas avanzadas de la época prehispánica, muestra la riqueza de la industria lítica en Mesoamérica.
La restitución de estos objetos fue posible gracias a investigaciones de la Fiscalía de Distrito de Manhattan, resaltando la importancia de la ética institucional del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde las piezas estaban resguardadas. Se ha confirmado que cada una de estas obras está ligada a una investigación penal, reforzando la necesidad de proteger el patrimonio cultural mexicano.
Actualmente, los objetos son revisados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los cuales determinaron su autenticidad y pertenecía a la nación, conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Pronto serán transportados a la Ciudad de México para su entrega oficial al INAH.
Desde 2018, el Gobierno de México ha recuperado aproximadamente 16,500 piezas culturales, luchando activamente contra el tráfico de objetos robados en el extranjero. Este esfuerzo no solo busca restituir bienes materiales, sino también revalorizar y preservar la identidad cultural del país.
